Page 567 - METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION-Roberto Hernández Sampieri
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536          Capítulo 17  Los métodos mixtos

                           ¿Cuándo utilizar los métodos mixtos?

                           La decisión de emplear los métodos mixtos sólo es apropiada cuando se agrega valor al estudio en
                           comparación con utilizar un único enfoque, porque regularmente implica la necesidad de mayores
                           recursos económicos, de involucramiento de más personas, conocimientos y tiempo (Lieber y Weisner,
                           2010).
                               De acuerdo con Creswell (2013a), Niglas (2010) y Unrau, Grinnell y Williams (2005), los fac-
                           tores que se consideran para elegir un enfoque cuantitativo, cualitativo o uno mixto son:
                            1.  El enfoque que el investigador piense que armoniza o se adapta más a su planteamiento del pro-
                               blema. En este sentido, es importante recordar que aquellos problemas que necesitan establecer
                               tendencias, se acomodan mejor a un diseño cuantitativo; y los que requieren ser explorados para
                               obtener un entendimiento profundo, empatan más con un diseño cualitativo. Asimismo, cuando
                               el problema o fenómeno es complejo, los métodos mixtos pueden ser la respuesta.
                            2.  La aproximación en la cual el investigador posea más conocimientos y entrenamiento. Aunque
                               desde luego, hoy en día es importante prepararse en los tres enfoques.

                               Ante la indecisión, Creswell (2013a) sugiere buscar en la literatura cómo ha sido abordado el
                           planteamiento y qué tan exitosos han resultado los estudios que utilizaron distintos enfoques.
                               Ahora bien, la metodología contemporánea indica que las técnicas deben adaptarse al plantea-
                           miento y no al revés. Hagamos una analogía. Imaginemos que para toda clase de trabajos manuales
                           tuviéramos únicamente una herramienta (por ejemplo, un martillo) y queremos resolver cualquier
                           problema manual con esa misma herramienta, siempre. Eso resultaría inadecuado. Si se trata de rema-
                           char un clavo, la herramienta apropiada sí es el martillo; pero si buscamos lijar una superficie, el ins-
                           trumento pertinente es otro. Y entre más herramientas tengamos disponibles, podemos resolver un
                           mayor número de trabajos diferentes que respondan a distintas necesidades. No podemos forzar toda
                           labor requerida a una sola herramienta, más bien elegimos aquella que resulta necesaria de acuerdo
                           con el tipo de problema o tarea en cuestión. En resumen, las decisiones metodológicas dependen del
                           planteamiento del problema y las circunstancias que lo rodean, como en los ejemplos del diagnóstico
                           clínico y la investigación de la escena del crimen.


                           ¿Por qué utilizar los métodos mixtos?
                           Un factor adicional que ha detonado la necesidad de utilizar los métodos mixtos es la naturaleza
                           compleja de la gran mayoría de los fenómenos o problemas de investigación abordados en las distintas
                           ciencias. Éstos representan o están constituidos por dos realidades, una objetiva y la otra subjetiva. Por
                           ejemplo, una organización, digamos una universidad. Es una realidad “objetiva”: tiene capital, ofici-
                           nas, mobiliario, ocupa una extensión física, tiene determinados metros construidos, un número espe-
                           cífico de alumnos, profesores y personal administrativo; se puede ver y tocar, es algo tangible; pero
                           también constituye una realidad “subjetiva”, compuesta de diversas realidades (sus miembros perci-
                           ben diferente muchos aspectos de ella, y sobre la base de múltiples interacciones se construyen signi-
                           ficados distintos, se experimentan vivencias únicas y emociones, deseos y sentimientos, por ejemplo,
                           ira, envidia, amistad, celos, amor romántico). Así, para poder “capturar” ambas realidades coexisten-
                           tes (la realidad intersubjetiva), se requieren tanto la visión “objetiva” como la “subjetiva”.
                               Las relaciones interpersonales, la depresión, las crisis económicas, la religiosidad, el consumo, las
                           enfermedades, el aprendizaje, los efectos de los medios de comunicación, los valores de los jóvenes, la
                           pobreza y otros fenómenos, son tan complejos y diversos que el uso de un enfoque único, tanto cuan-
                           titativo como cualitativo, es insuficiente para lidiar con esta complejidad. Y aún cuestiones que se han
                           abordado desde la perspectiva cuantitativa como los procesos astrofísicos o el ADN, a veces necesi-
                           tan de discusiones entre expertos (narrativas) e inducción. Además, la investigación hoy en día requiere
                           de un trabajo multidisciplinario, lo cual contribuye a que se realice en equipos integrados por perso-
                           nas con intereses y aproximaciones metodológicas diversas, que refuerza la necesidad de usar diseños
                           multimodales (Creswell, 2013a).




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