Page 280 - METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION-Roberto Hernández Sampieri
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Escalas para medir las actitudes 249
Figura 9.14 (continuación)
En los casos en que los respondientes tengan menor capacidad de discriminación, se pueden reducir las categorías a cinco opciones. Por
ejemplo:
sabroso :_________:_________:_________:_________:_________: desabrido
5 4 3 2 1
o
:_________:_________:_________:_________:_________:
2 1 0 –1 −2
o aun a tres opciones (lo cual es poco común):
bueno :_________:_________:_________: malo
3 2 1
o
_________:_________:_________
1 0 −1
También pueden agregarse calificativos a los puntos o las categorías de la escala (Babbie, 2012).
totalmente bastante regular bastante totalmente
activo: _________:_________:_________:_________:_________: pasivo
5 4 3 2 1
:_________:_________:_________:_________:_________:
2 1 0 −1 −2
Codificar de 1 a 7 o de –3 a 3 no tiene importancia, siempre y cuando estemos conscientes del mar-
co de interpretación. Por ejemplo, si una persona califica al objeto de actitud: candidato “A” en la escala
justo-injusto, marcando la categoría más cercana al extremo “injusto”, la puntuación sería “1” o “–3”.
justo: : : : : : : : injusto
7 6 5 4 3 2 1
justo: : : : : : : : injusto
3 2 1 0 −1 −2 −3
En un caso la escala oscila entre 1 y 7, y en el otro caso entre –3 y 3. Si deseamos evitar el mane-
jo de números negativos utilizamos la escala de 1 a 7.
El diferencial semántico (DS) se ha utilizado en diversas situaciones para evaluar “objetos” de
actitud. Por ejemplo, Lilja et al. (2004) emplearon un instrumento con 57 pares de adjetivos bipolares
con la finalidad de apreciar la actitud de un grupo de enfermeras respecto a ciertos pacientes psiquiá-
tricos y su orientación hacia ellos (enfocadas en el “ser humano” y en establecer una relación genuina
y duradera, o bien centradas en simplemente corregir la conducta “defectuosa” del paciente). Shields
(2007) aplicó el DS para examinar las actitudes y opiniones del personal de apoyo y los padres en
torno al cuidado de niños hospitalizados en cuatro países (dos desarrollados: Australia y Gran Bretaña,
y dos subdesarrollados: Indonesia y Tailandia). Salcuni et al. (2007) usaron esta técnica en Italia a fin
de evaluar las representaciones que hacen los padres respecto de sus hijos (6 a 11 años de edad).
Mientras que Bauer (2008) lo utilizó para determinar actitudes hacia la Química (como ciencia y
materia) por parte de estudiantes universitarios.
Otro estudio es el de Friborg, Martinussen y Rosenvinge (2006), quienes midieron mediante una
escala tipo Likert y un diferencial semántico la resiliencia en alumnos de licenciatura (capacidad de
los individuos para sobreponerse de acontecimientos desestabilizadores, condiciones de vida difíciles,
periodos de dolor emocional y traumas psicológicos). Asimismo, Miller et al. (2008), en una investi-
gación con pacientes que padecían la enfermedad de Parkinson y que tenía el objetivo de examinar
los cambios percibidos en la propia comunicación y con el especialista en salud que los atendía, y
relacionarlos con la inteligibilidad del habla, el género, la edad y otras enfermedades, recurrieron al
diferencial semántico como instrumento de medición. También, Geake y Gross (2008) emplearon el
DS para detectar las actitudes subconscientes de docentes de educación básica hacia alumnos “super-
dotados” en Inglaterra, Escocia y Australia; y Gluth, Ebner y Schmiedek (2010) validaron una escala
para medir actitudes hacia los adultos jóvenes y viejos mediante el diferencial semántico en Alemania.
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