Page 399 - METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION-Roberto Hernández Sampieri
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368          Capítulo 12  El inicio del proceso cualitativo

                             •  Observar lo que ocurre en el ambiente (desde lo más ordinario hasta cualquier suceso inusual o
                               importante). Aspectos explícitos e implícitos, sin imponer puntos de vista y tratando, en la medi-
                               da de lo posible, de evitar el desconcierto o interrupción de actividades de las personas. Tal
                               observación es holística o integral y toma en cuenta el contexto social. El investigador entiende a
                               los participantes, no únicamente registra “hechos” (Williams, Unrau y Grinnell, 2005).
                             •  Comenzar a adquirir el punto de vista “interno” de los participantes respecto de cuestiones que
                               se vinculan con el planteamiento del problema. Después podrá tenerse una perspectiva más ana-
                               lítica o de un observador externo.
                             •  Recabar datos sobre los conceptos, lenguaje y maneras de expresión, historias y relaciones de los
                               participantes.
                             •  Detectar procesos sociales fundamentales en el ambiente y determinar cómo operan.
                             •  Tomar notas y empezar a generar datos en forma de apuntes, mapas, esquemas, cuadros, diagra-
                               mas y fotografías, así como recabar objetos y artefactos.
                             •  Elaborar las primeras descripciones del ambiente (poco más adelante se retomará este punto).
                             •  Reflexionar sobre el propio papel, las alteraciones que provoca nuestra presencia y las vivencias,
                               que también son una fuente de datos.
                               Las observaciones durante la inmersión inicial en el campo son múltiples, generales y poco cen-
                           tradas o dispersas (para entender mejor al sitio y a los participantes o casos). Al principio, el investi-
                           gador debe observar lo más que pueda; pero conforme transcurre la investigación, va centrándose en
                           ciertos aspectos de interés (Anastas, 2005) cada vez más vinculados con el planteamiento del proble-
                           ma, que al ser muy flexible se puede ir modificando.
                               La labor del investigador es como la del detective que arriba a la escena del crimen: primero se
                           observa el lugar de forma holística; por ejemplo, si se trata de un asesinato en una casa, se observa
                           toda la habitación donde se encuentra el cadáver (desde las paredes, puertas y ventanas hasta el
                           piso), así como los objetos que hay en el cuarto y el mobiliario. Cada pieza es vista en relación con
                           todo el contexto. Se analiza la posición del cuerpo humano, los gestos de la persona fallecida, los
                           rastros de sangre, etc. Asimismo, se toman muestras de cualquier artefacto o material, desde una
                           posible arma hasta cabellos y fibras de la ropa y del piso, así como rastros de pisadas y huellas. Todo
                           es considerado, y no sólo aquello de la habitación donde se localiza el individuo supuestamente
                           asesinado, sino de cada cuarto y rincón de la casa: jardín, cochera, sótano… Los datos recolectados
                           se envían a un laboratorio para que se les practiquen los análisis apropiados (por ejemplo, tipo de
                           sangre, ADN y composición química). A medida que se interpretan las evidencias, el detective
                           enfoca sus observaciones en los elementos vinculados con su problema de investigación: el crimen
                           cometido.
                               Además, los policías que revisan y evalúan la escena del crimen realizan anotaciones de lo que
                           observan, aun de cuestiones que parecen ser triviales. Si hay datos que no son considerados, se
                           puede perder información valiosa que más adelante podría ser muy útil para responder a las pre-
                           guntas de investigación: ¿fue realmente un asesinato? ¿Cuándo y cómo ocurrió? ¿Quién pudo ser el
                           asesino?
                               La mente del investigador al ingresar al campo tiene que ser inquisitiva. De cada observación
                           debe cuestionarse: ¿qué significa esto que observé? ¿Qué me dice en el marco del estudio? ¿Cómo se
                           relaciona con el planteamiento? ¿Qué ocurre o sucedió? ¿Por qué? También es necesario evaluar las
                           observaciones desde diversos ángulos y las perspectivas de distintos participantes (así como el detecti-
                           ve visualiza el crimen desde la óptica de la víctima y el asesino, en un estudio sobre la violencia dentro
                           de la familia, la visión de cada miembro es importante).
                               La descripción del ambiente es una interpretación detallada de casos, seres vivos, personas, obje-
                           tos, lugares específicos y eventos del contexto, y debe transportar al lector al sitio de la investigación
                           (Creswell, 2013a). A continuación mostramos un ejemplo de la descripción de un contexto para un
                           estudio sobre las prácticas religiosas de una comunidad indígena y sus percepciones respecto al mun-
                           do, que es el primer producto de un estudio cualitativo.





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