Page 400 - METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION-Roberto Hernández Sampieri
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Ingresamos al ambiente o campo, ¿y…?  369

             Ejemplo

              La iglesia o parroquia de San Juan Chamula, Chiapas, México
              A poco más de 10 kilómetros de San Cristóbal de las Casas, en la zona denominada los Altos de Chiapas, en
              México, se encuentra la comunidad de San Juan Chamula. De manera superficial, parece cualquier pueblo de
              montaña, pero su organización social y cultura son tan distintas a lo que conocemos que resulta indispensable
              mantener la mente abierta para descubrirlo. En la plaza central se erige la iglesia de San Juan Chamula (en
              honor a San Juan Bautista), un hermoso templo edificado en el siglo XVIII. Dicha plaza es una explanada donde
              se localizan una veintena de puestos en los cuales se venden artesanías (collares, aretes, pulseras, anillos…)
              así como atuendos para vestir que son confeccionados en tejidos multicolores. En el centro de la plaza está un
              pequeño quiosco con techo de teja rojiza y columnas verde claro.
                  La iglesia (también con techo de
              teja) se levanta al terminar la plaza. La
              fachada tiene poco más de 15 metros de
              altura sobre el piso y hasta el final de su
              campanario, que incluye tres campanas
              medianas (no más de un metro de altu-
              ra) y una cruz en el punto más alto. En
              general, la edificación es blanca y plana
              por los costados (salvo un relieve lateral
              que es un anexo a la parroquia), su por-
              tón es de madera y éste, a su vez, tiene
              en el extremo derecho una puerta más
              pequeña para ingresar al templo. Alre-
              dedor del portón hay un arco pintado en
              verde claro azulado, que ocupa aproxima-
              damente la tercera parte de todo el edifi-
              cio y que tiene una ornamentación de cuadrados y rectángulos de no más de 50 centímetros por cada lado con
              dibujos en relieve de flores, círculos y figuras parecidas a “X” o taches (verdes, azules, blancos y amarillos). Enci-
              ma del portal hay otro arco que tiene un balcón. Es un arco más pequeño, y al igual que el mayor que rodea al
              portón, tiene cuadrados multicolores. Además, en los costados de los arcos hay cuatro nichos en colores azul y
              verde claros.
                  Por dentro, la iglesia es impresionante: no hay bancos ni bancas ni púlpito, y uno puede observar en el
              centro del altar a San Juan Bautista (Dios Sol), no a Jesucristo. El piso es de baldosa y el suelo está alfombrado
              por agujas de pino (que forman un pasto seco para “espantar a los malos espíritus”). En las paredes se recar-
              gan troncos de pino. Alrededor del interior de la iglesia se presentan varias figuras de santos, entre ellos: San
              Agustín, San Pedro y San José. Como los chamulas (indígenas tzotziles que habitan la comunidad) se encomien-
              dan a ellos, los santos “no alcanzan para toda la población”. Por eso cada uno fue desdoblado en mayor y
              menor. Así, tenemos entonces un San José Mayor y un San José Menor. Las figuras de los santos llevan colgadas
              del cuello un espejo y en ocasiones dan la impresión de ser obesos por los muchos vestidos que les van
              poniendo los fieles que les piden favores. Enfrente (y a veces a un costado) de cada santo hay decenas de
              velas encendidas colocadas en el piso, lo que hace que en el interior del templo se cuenten por cientos (que
              cumplen también la función de solicitar favores a los santos, principalmente en cuestiones de salud y bienes-
              tar) y que junto con el incienso provocan que el aire esté impregnado de humo y olor. La impresión es mágica
              y mística. “Al santo que no cumple los rezos le quitan las velas y las colocan a quienes sí cumplen, para que
              los incumplidos miren cómo se incre-
              mentan las velas de sus colegas”.
                  La Virgen María es la Diosa Luna.
              Está ataviada con prendas multicolores y
              es una figura hermosa y cautivadora. Por
              debajo del techo de la iglesia se apre-
              cian unas cuantas mantas de colores
              más sobrios (de ancho no mayor a un
              metro) que cuelgan y cruzan de pared a
              pared (a los costados del templo), pare-
              cen bajar del techo de cada lado hasta la
              mitad de la pared. Como si la iglesia por
              dentro fuera una gran tienda de un sul-
              tán en el desierto. En una ocasión se
              observaron tres mantas y en otra, cinco.




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