Page 164 - METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION-Roberto Hernández Sampieri
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¿Cómo se define la manera de manipular las variables independientes? 133
(cantidad) y el material con que está construido (modalidad) para conocer su efecto en la aceleración
del vehículo.
Finalmente, es necesario insistir en que cada nivel o modalidad implica, al menos, un grupo. Si
hay tres niveles (grados) o modalidades, se tendrán tres grupos como mínimo.
¿Cómo se define la manera de manipular
las variables independientes?
Al manipular una variable independiente es necesario especificar qué se va a entender por esa variable
en el experimento (definición operacional experimental). Es decir, trasladar el concepto teórico a un
estímulo experimental. Por ejemplo, si la variable independiente a manipular es la exposición a la
violencia televisada (en adultos), el investigador debe pensar cómo va a transformar ese concepto en
una serie de operaciones experimentales. En este caso podría ser: la violencia televisada será operacio-
nalizada (transportada a la realidad) mediante la exposición a un programa donde haya riñas y golpes,
insultos, agresiones, uso de armas de fuego, crímenes e intentos de crímenes, ataques sexuales, intimi-
dación, persecuciones, etc. Entonces se selecciona un programa en el que se muestren tales conductas
(por ejemplo, CSI: Investigación de la escena del crimen, Hannibal o La ley y el orden: Unidad de vícti-
mas especiales, o una telenovela o serie producida en Iberoamérica en que se presenten dichos compor-
tamientos). Así, el concepto abstracto se transforma en un referente real.
Veamos cómo un concepto teórico (grado de información sobre la deficiencia mental) en la prác-
tica se tradujo a dos niveles de manipulación experimental.
Ejemplo
Naves y Poplawsky (1984) diseñaron un experimento para poner a prueba la siguiente hipótesis: “a mayor
grado de información sobre la deficiencia mental que posea el sujeto común se mostrará menor evitación en
la interacción con el deficiente mental”. 4
La variable independiente fue “el grado de información sobre la deficiencia mental” (o mejor dicho,
capacidad mental distinta); y la dependiente, “la conducta de evitación en interacciones con personas cuyas
capacidades mentales son diferentes”. La primera se manipuló mediante dos niveles de información: 1) infor-
mación cultural, y 2) información sociopsicológica acerca de esta capacidad mental. Por tanto, hubo dos gru-
pos: uno con información cultural y otro con información sociopsicológica. El primer grupo no recibió ninguna
información sobre la deficiencia mental o la capacidad mental distinta, ya que se supuso “que todo individuo,
por pertenecer a cierta cultura, maneja este tipo de información, y está conformada por nociones generales y
normalmente estereotipadas sobre la deficiencia mental; de ello se desprende que si un sujeto basa sus pre-
dicciones sobre la conducta del otro en el nivel cultural, obtendrá mínima precisión y pocas probabilidades de
controlar el evento comunicativo” (Naves y Poplawsky, 1984, p. 119).
El segundo grupo acudió a un centro de entrenamiento para personas cuyas capacidades mentales son
diferentes, quienes les proporcionaron información sociopsicológica (algunas contaron sus problemas en el
trabajo y sus relaciones con superiores y compañeros, también se trataron temas como el amor y la amistad).
Este grupo pudo observar lo que es la “capacidad mental distinta”, cómo se trata clínicamente y los efectos en
la vida cotidiana de quien la posee, además de recibir información sociopsicológica al respecto.
Después, todos los participantes fueron expuestos a una interacción sorpresiva con un supuesto individuo
con capacidad mental distinta (que en realidad era un actor entrenado para comportarse como “deficiente
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mental” y con conocimientos sobre la materia). La situación experimental estuvo bajo riguroso control y se
filmaron las interacciones para medir el grado de evitación hacia el sujeto con capacidad mental diferente, a
través de cuatro dimensiones: a) distancia física, b) movimientos corporales que denotaban tensión, c) con-
ducta visual y d) conducta verbal. Se comprobó la hipótesis, pues el grupo con información cultural mostró una
mayor conducta de evitación que el grupo con información sociopsicológica.
4 En el ejemplo a veces se emplean los términos “deficiencia mental” y “deficiente mental”, debido a que son los que utilizaron Esther Naves
y Silvia Poplawsky. Tal vez serían más adecuados los términos: “capacidad mental diferente” y “persona con tal capacidad”. De antemano,
una disculpa si alguien se siente ofendido por estos vocablos.
5 Las actuaciones fueron ensayadas una y otra vez ante un grupo de cuatro expertos sobre la deficiencia mental, hasta que el grupo validó
unánimemente el desempeño del actor.
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