Page 452 - METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION-Roberto Hernández Sampieri
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El análisis de los datos cualitativos  421

                Tal fue el caso del estudio de la guerra cristera. Con las primeras visitas a los contextos, los inves-
            tigadores comenzaron a tener una idea de cómo fue el conflicto en cada población. Así, empezaron a
            entender la arraigada religiosidad de los habitantes de la región en aquellos tiempos (1926-1929) y
            cómo perdura hasta nuestros días.
                Recordemos el ejemplo del capítulo anterior sobre los templos: en una visita a una iglesia, se
            encuentran agujeros en las paredes (aparentemente algo trivial), pero al visitar otro templo, el hecho
            se repite. Se indaga, surgen ideas (¿a qué altura están las marcas?; atraviesan de una columna a otra
            en los patios de los templos, ¿esto qué implica?): “aquí ataban a sus caballos, esta iglesia fue un cuar-
            tel”. Se encuentra algo en común entre dos, tres o más iglesias (unidades de análisis) y al recurrir a
            otras fuentes, se llega a la conclusión de que los templos fueron cuarteles, en algunos casos de cris-
            teros, pero en otros de tropas del Gobierno federal que los habían clausurado y tomado.

            Reflexiones e impresiones durante la inmersión profunda
            Este proceso reflexivo se mantiene conforme se recolectan más datos (¿qué me dice esto?, ¿qué signi-
            fica esto otro?, ¿por qué ocurre aquello?). Las observaciones se van enfocando para responder al plan-
            teamiento, las pláticas son cada vez más dirigidas y las anotaciones más completas. En ocasiones (esto
            depende de la investigación en particular), se hacen las primeras entrevistas, observaciones con una
            guía, sesiones de grupos o recolección de materiales y objetos. Se reevalúa el planteamiento del pro-
            blema, ambiente y muestra (unidades o casos). Se comparan nuevos datos con los primeros (¿en qué
            son similares y en qué diferentes? ¿Cómo se vinculan? ¿Qué conceptos clave se consolidan? ¿Qué otros
            nuevos conceptos aparecen?) De manera inductiva y paulatina surgen categorías iniciales, significa-
            dos, patrones, relaciones, hipótesis primarias y principios de teoría.
                Para comprender cómo avanza el análisis cualitativo (y que es casi paralelo a la recolección de los
            datos), tomaremos un ejemplo coloquial.


             Ejemplo
              Cuando vamos a conocer a una persona que nos resulta atractiva (fenómeno de estudio) en una cita en un
              lugar que es desconocido para nosotros, pero que fue escogido por ella o él (ambiente, contexto o escenario),
              ¿qué es lo primero que hacemos? Probablemente, averiguar algo de esa persona (tal vez platicamos con algu-
              nas amigas o amigos que la conocen y revisamos sus páginas en redes sociales en internet, lo que equivaldría
              a una revisión de la literatura). Además, buscamos información sobre el sitio. O bien, nos aventuramos y nos
              presentamos. Al llegar, miraremos cómo es tal lugar —inmersión inicial— (si es grande o pequeño, si tiene
              lugares para estacionar o parquear, cómo está decorado, si se trata de un restaurante,  un bar u otro tipo, el
              ambiente social, etc.) y nos cuestionaremos por qué lo eligió.
                  Al momento de estar frente a la otra persona, la observaremos en su totalidad (desde el pelo hasta los
              zapatos; observación general). Comenzaremos a hacerle preguntas frecuentes (nombre, ocupación, lugar de
              residencia, gustos y aficiones). Mientras la observamos y conversamos (recolección de los primeros datos), nos
              preguntamos para nuestros adentros cómo es, qué impresión me genera, por qué me dice esto y aquello
              (reflexiones iniciales). Conforme transcurre la cita, iremos centrando nuestra atención en su ropa, los acceso-
              rios que trae puestos, el color de sus ojos, sus gestos [cómo sonríe, por ejemplo (observación enfocada)]; y
              cada vez nuestras preguntas serán más dirigidas (seguimos recolectando datos visuales y verbales, simultá-
              neamente analizamos cada dato de manera individual y en conjunto). Al observar los movimientos de sus
              manos (dato), analizamos si se encuentra nerviosa o relajada (categoría) y si se trata o no de una persona
              expresiva (categoría). Por otro lado, establecemos relaciones entre conceptos (por ejemplo, cómo se vincula
              su forma de vestir con las ideas que transmite o la manera como se asocian la comunicación verbal y no ver-
              bal). Y empezamos a generar hipótesis (que emergen de los datos y la interacción misma): “es una persona
              calmada”, “creo que podríamos ser muy buenos amigos”. Y algo muy importante: fundamentamos el proceso
              en lo que vemos y escuchamos más que en lo que sus amigos o amigas nos dijeron de él o ella. Finalmente,
              hacemos preguntas más concretas y derivamos nuestras propias conclusiones. Siempre que obtenemos un
              dato, lo analizamos en el contexto de todo el encuentro.
                  Al concluir la cita, cada quien se lleva una impresión de la otra persona; ambos tienen una interpretación
              que es única (si la cita hubiera sido con una persona distinta, el resultado sería muy diferente). Si el encuentro
              fue en un restaurante, y en lugar de haber sido así, hubiera ocurrido en un bar (otro contexto), a lo mejor la
              situación también resultaría distinta. Así es la recolección y análisis cualitativos.




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