Page 455 - METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION-Roberto Hernández Sampieri
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424 Capítulo 14 Recolección y análisis de los datos cualitativos
• Por cuestiones de ética, es preciso apegarse al principio de confidencialidad. Para esto, es posible
sustituir el nombre verdadero de los participantes por códigos, números, iniciales, apodos u otros
nombres, tal como hicieron Morrow y Smith (1995). Lo mismo ocurre con el reporte de resultados.
• Utilizar un formato con márgenes amplios y separar las intervenciones con doble espacio (por si
queremos hacer anotaciones o comentarios). Por ejemplo: en entrevistas, las intervenciones del
entrevistador y del entrevistado; en sesiones, la intervención del conductor y de cada participan-
te (cada vez que alguien interviene), señalando quién realiza la participación:
Entrevistador: ¿Me podrías aclarar el punto?
Entrevistado: Desde luego que sí. Ana Paola siempre me ha parecido atractiva; si no le he propues-
to ir más allá es porque…
Entrevistador: Pero, entonces, ¿cómo podrías definir tu relación con ella?
Entrevistado: es algo diferente, extraña, dadas las circunstancias…
Es decir, indicar cuándo comienza y termina cada pregunta y respuesta.
• Transcribir todas las palabras, sonidos y elementos paralingüísticos: muecas, interjecciones (como
¡oh!, ¡mmm!, ¡eh! y demás). 13
• Indicar pausas (pausa) o silencios (silencio); expresiones significativas (llanto, risas, golpe en la
mesa); sonidos ambientales (timbró el teléfono móvil; se azotó la puerta); hechos que se deduzcan
(entró alguien); cuando no se escucha (inaudible), etc. Se trata de incluir el máximo de informa-
ción.
• Si vamos a analizar línea por línea (cuando ésta va a ser la unidad de análisis), numerar todos los
renglones (lo que se puede hacer automáticamente en los procesadores de texto y los programas
de análisis cualitativo).
Una vez transcritos los materiales mediante el debido equipo, lo ideal es volver a revisar todos los
datos, ahora reprocesados (incluso anotaciones), en particular, si varios investigadores los recolectaron.
De cualquier manera, ayuda a recordar casos y vivencias en el campo (Coleman y Unrau, 2005). En
este momento, leemos y releemos varias veces las transcripciones para profundizar el sentido general
de los datos, al mismo tiempo que comenzamos a cuestionarnos: ¿qué ideas generales mencionan los
participantes? ¿Qué tono tienen dichas ideas? ¿Qué me dicen los datos? (Creswell, 2013a).
La siguiente actividad es organizar con precisión los datos, mediante algún criterio o varios que
creamos más convenientes.
Algunos de estos criterios son:
1. Cronológico (por ejemplo, orden en que fueron recolectados: por día y bloque, como mañana,
tarde y noche).
2. Por sucesión de eventos (por ejemplo, en el caso de una catástrofe, como una inundación o terre-
moto: antes de la calamidad, durante ella e inmediatamente después de la catástrofe —digamos
hasta que cesaron los efectos físicos— y etapa posterior (secuela).
3. Por tipo de datos: entrevistas, observaciones, documentos, fotografías, artefactos, etcétera.
4. Por grupo o participante (por ejemplo: Marcela, Lucy, Ana Paola, Roberto, Sergio…; mujeres y
hombres; médicos, enfermeras, paramédicos, pacientes, familiares…).
5. Por ubicación del ambiente (centro de la catástrofe, cercanía, periferia, lejanía).
6. Por tema (por ejemplo, en un estudio sobre las relaciones en un hospital, si hubo sesiones en los
que la discusión se centró en el tema de la seguridad en el recinto, mientras que en otras se trató
sobre la calidad en la atención y en algunas más sobre los problemas emocionales de los pacientes).
7. Importancia del participante (testimonios de actores principales, testimonios de actores secun-
darios).
O bien otro criterio.
13 En cada país y región hay expresiones propias de la cultura local.
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