Page 468 - METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION-Roberto Hernández Sampieri
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El análisis de los datos cualitativos 437
En material audiovisual, una vez más se recomienda transcribirlo para que sea posible manejarlo.
Si el análisis es manual se generan categorías en dos vías: a partir del texto y a partir de observar las
imágenes. Si se hace mediante un programa de computadora, se integran las transcripciones, las imá-
genes, el audio y el video.
Técnicas de escrutinio
Veamos algunas técnicas de escrutinio.
1. Repeticiones
La repetición es una de las maneras más fáciles de identificar categorías. Cuando una unidad
o idea se repite frecuentemente, puede significar que representa una categoría (regularidad recu-
rrente).
Por ejemplo, si en una entrevista sobre las razones para laborar en cierta empresa el partici-
pante menciona varias veces ideas asociadas con el dinero, los ingresos, aumentar su posición
económica, resulta claro que hay una categoría: factor económico. Desde luego, debe referirse al
planteamiento del problema (por ejemplo, comprender las motivaciones de los estudiantes para
ingresar a su primer trabajo). Así, las recurrencias nos sirven para producir categorías.
2. Conceptos locales o usados frecuentemente en el contexto del estudio
Buscar términos “locales” que no sean comunes en otros ambientes y parezcan propios de los
participantes (Ryan y Bernard, 2003; y Patton, 2002). Son expresiones muy reveladoras en el
contexto analizado y pueden implicar categorías por su significado profundo para los participan-
tes. Son códigos “en vivo” que muchas personas utilizan cuando quieren poner algo de relieve.
Por ejemplo, si efectuamos un grupo de enfoque entre jóvenes mexicanos y en el lenguaje encon-
tramos que ciertos conceptos van acompañados del término: “chingona” (genial, extraordina-
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ria) refiriéndose a ciertas experiencias, éstas pueden encontrarse en frases con potencial para
constituir categorías. Es una manera útil de encontrar categorías en mensajes presentes en redes
sociales de internet.
3. Metáforas y analogías
Diversos autores han observado que las personas frecuentemente representan sus pensamien-
tos, conductas y experiencias a través de analogías y metáforas (Ryan y Bernard, 2003), lo cual
ayuda a localizar categorías con significado. Por ejemplo, si evaluamos experiencias de matrimo-
nios y sus conflictos y el esposo comenta: “Tenemos problemas porque ella es fría como el hielo”.
Podemos comenzar a establecer la categoría “frigidez” y luego corroborarla en otras citas o pasajes.
4. Transiciones
Cambios que ocurren de manera natural en conversaciones e interacciones pueden consti-
tuir “marcadores” de categorías. En textos, se trata de párrafos nuevos. En el lenguaje verbal
también los cambios en el tono de voz, las interrupciones o la presencia de ciertas frases pueden
implicar transiciones y marcadores. Por ejemplo, en el estudio sobre las experiencias de matri-
monios, pausas largas pueden indicar que el lenguaje que le sigue es importante y con potencial
para generar una categoría.
5. Similitudes y diferencias
Similitudes entre pasajes, unidades, segmentos de lenguaje verbal y no verbal, pueden indi-
car categorías. De hecho, como hemos visto, la comparación constante se fundamenta en ello.
Cuando un pasaje es similar a otros, es muy probable que se presente una categoría.
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15 En México este término es soez para quienes son tradicionalistas. Pero la realidad es que se usa con frecuencia. De antemano, una discul-
pa a quien se ofenda por su utilización. En cada país hay palabras o expresiones reveladoras que pueden aparecer junto a conceptos con
potencial para ser categorías (“piola”, “chorro”, “chilero”, “chamullo”, “¡juaz!”, “cahüinero”, “buitrear”, “maco”, “alero”, “¡chesu!”, “morfar”,
“embolillar”, “¡tufoso!”, “arebatao”, “ambia ”, “babieco”, “cabriado”, “coñazo”, “malandro”, “lebudo”, “agare”, “hangear”, etc.). Piense en
su región qué términos se mencionan comúnmente para enfatizar conceptos.
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